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Qué hacer en Segovia en un día. Recorrido para un día

Si estás planeando visitar Segovia te recomendamos este "Día redondo" en la ciudad castellana. Incluye cultura y la mejor gastronomía segoviana a partes iguales. 

Seguimos con nuestros artículos con recorridos por capitales castellanas. Si en el último os proponíamos un recorrido con cosas para hacer en Soria, y es el turno de Segovia. Segovia es sin duda detino predilecto para madrileños y extranjeros que se asoman por la capital.

Segovia es una ciudad antiquísima declarada Patrimonio de la Humanidad que se alza encaramada a un cerro en forma de lanza el cual está encajonado entre los cañones formados por el arroyo Clamores y el río Eresma. El marco es en sí mismo muy atractivo, sin olvidarnos de que el Sistema Central se contempla a escasos km al sur otorgándole así dosis extra de belleza a todo el conjunto. El nombre significa Ciudad de la Victoria y proviene de tiempos celtíberos. Posteriormente se la disputarían romanos, visigodos, musulmanes y cristianos; dejando huella de su paso, sin olvidar la importante comunidad judía que aquí vivió hasta su expulsión a finales del siglo XV. A continuación os vamos a proponer un recorrido por la ciudad de un día de duración y no más de 4km a pie.

Este itinerario es perfecto para conocer la ciudad. Te recomendamos si estás pensando en visitar Segovia que eches un vistazo a nuestra propuesta de escapada en Segovia: muy buen precio y una calidad excepcional.  

 

Comenzaremos el día de escapada en Segovia con un desayuno en las proximidades del Acueducto Romano, del cual hablaremos a continuación, punto de reunión habitual y verdadero centro de la vida social segoviana. En la Avenida del Acueducto os recomendaremos La Colonial o bien en la misma avenida hay otro lugar que cuenta con una numerosa parroquia a la hora del desayuno (y no precisamente de gente joven como cabría esperar), el 100 Montaditos.

Una vez listos para iniciar el paseo nos ubicaremos en el centro de la Plaza del Azoguejo frente al espectacular Acueducto Romano. A la derecha tendremos el archiconocido Restaurante Cándido, templo gastronómico en honor al plato segoviano por excelencia, el Cochinillo Asado, y a la izquierda está la oficina de información turística.

Volviendo la vista al acueducto debemos contemplarlo con calma, estamos frente a una maravilla de la ingeniería y la arquitectura romanas, con casi dos mil años a cuestas (data de tiempos del emperador hispano Trajano), sufriendo cada año los embates del viento helado, la nieve, el granizo, la lluvia, el sol abrasador y demás elementos habituales en un lugar que mira al noreste y situado a 1000 metros sobre el nivel del mar en plena meseta castellana, donde el clima ya es de por sí bastante extremo.  Además, hace tan sólo un par de décadas los vehículos podían cruzar por debajo de sus arcadas contaminando la piedra y generando vibraciones en un edificio que no cuenta con argamasa, las piedras que lo forman se sustentan por acción de su diseño y de la gravedad terrestre. La parte superior transporta el agua que viene de la Fuenfría, a unos 16km hacia la montaña, y lo hace con 1% de desnivel para asegurar que el agua discurre hacia la ciudad y no al revés. Hay que tener en cuenta que, si bien el acueducto es la parte más vistosa y espectacular de la instalación con 167 arcos, casi 800m de longitud y un máximo de 28m de altura, existen numerosas canalizaciones subterráneas y depósitos o aljibes para garantizar la traída de agua desde la montaña hasta el interior de la ciudad. En tiempos antiguos existía un dios romano donde hoy figura la patrona de la ciudad, la Virgen de la Fuencisla. Existe una leyenda que dice que el diablo construyó el acueducto para una niña que estaba harta de subir a por agua, a cambio de su alma naturalmente. La niña le dio de plazo hasta antes del amanecer y cuando tan sólo le faltaba colocar una piedra (la del lugar que hoy ocupa la Virgen) salió el primer rayo de sol (otros dicen que cantó el gallo) y sea como fuere la niña retuvo su alma y el diablo se dejó allí su bien construido puente (acueducto), pese a las prisas. Por ello algunos lo llaman el “Puente del Diablo”.

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Vamos a iniciar ahora el ascenso por la calle del shopping, la peatonal calle de Cervantes. Las tiendas de moda y de souvenirs se reparten el espacio a un lado y a otro. Inmediatamente veremos en la acera izquierda dos famosos asadores, Casa Duque y El Bernardino. Nada más pasar el Bernardino se abre una terraza sobre la parte nueva de Segovia llamada el Mirador de la Canaleja con bellas vistas a la Sierra (si os fijáis con atención al perfil de las montañas podréis ver “La Mujer Muerta”). En esta terraza estaba antaño la puerta de San Martín, la cual fue demolida durante el siglo XIX. Sin embargo aún queda una placa que conmemora la jura de los fueros segovianos por los Reyes de Castilla. Siguiendo por lo que sería la continuación de la calle Cervantes aunque  este tramo pasa ahora a llamarse Juan Bravo (a los segovianos esto les da igual porque llaman ambas Calle Real); a la derecha está el palacio del siglo XV llamado Casa de los Picos, actualmente sede de una Escuela de Arte y Diseño.

Otra cosa que ya habréis visto son los esgrafiados. Se trata de una de las cosas que más sorprende a la gente que se asoma a Segovia en una escapada. Se trata de dibujos o diseños visibles en la mayoría de las fachadas de los edificios segovianos (no sólo de la ciudad sino también de su provincia). Provienen de la Edad Media (época musulmana) y se hacían como muestra de estatus. Siguiendo el ascenso por la Calle Juan Bravo veremos buena muestra de ellos en sendos palacios que quedan a la izquierda, uno en la Plaza del Platero Oquendo y otro en la Calle de la Alhóndiga.

Llegaremos por fin a la Plaza de Medina del Campo donde se alza la Iglesia románica de San Martín, del siglo XII, y la estatua de Juan Bravo (de 1921). Bravo fue un líder junto con Padilla y Maldonado durante la célebre guerra de las Comunidades de Castilla –principios del siglo XVI– contra el nuevo emperador “extranjero”, Carlos I de España y V de Alemania. La historia recuerda bastante a la de William Wallace (líder de la revuelta escocesa frente al rey inglés Eduardo I –finales del siglo XIII– cuya historia pudimos ver llevada al cine por Mel Gibson en Braveheart). En fin, todos ellos tienen un final en común ya que tras dar numerosos dolores de cabeza a “su” rey, acabaron sus días decapitados.

Continuamos subiendo hacia la Plaza Mayor y veremos a la derecha la Cárcel Real, del siglo XVI, hoy día reconvertida en Biblioteca Municipal. Al llegar a La Colonial (no confundir con la Colonial del desayuno sita en la Avenida del Acueducto) hay una bifurcación. Por el lado de la izquierda entraremos en la calle Judería Vieja, pero justo antes de hacerlo tendremos la oportunidad de atravesar un portalón para ver la Antigua Sinagoga Mayor de Segovia (hoy día Iglesia del Corpus Christi). Caminando por la Calle Judería Vieja podremos visitar el Centro de Didáctico de la Judería.

Un poco más adelante nos encontraremos de frente con la Catedral y un callejón que sale a la derecha que da acceso a la Plaza Mayor; animado punto con numerosas cafeterías, el ayuntamiento, el teatro Juan Bravo y la iglesia de San Miguel, en la que fuera coronada Isabel I de Castilla (la Católica).  

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La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos es un hermoso ejemplo del gótico tardío castellano, siendo la última en este estilo, pues data de 1525. Precisamente por esto y por su esbeltez y elegancia la llaman la “Dama de las Catedrales”, y eso que la aguja de la torre sufrió un incendio por un rayo y su estilo apuntado fue reconstruido redondeado. Si te estás preguntando por qué en Segovia hicieron una catedral gótica en tiempos del Renacimiento la explicación viene dada por unas dolorosas circunstancias para la ciudad. La catedral que existía previamente fue destruida durante la antes mencionada Guerra de las Comunidades, ya que se erigía muy próxima al Alcázar. Por ello se decidió construir una nueva catedral en estilo gótico y mucho más alejada del Alcázar porque nunca se sabe lo que los nuevos tiempos nos depararán…  No dejes de visitar el magnífico Coro, el Claustro gótico con su Sala Capitular, el Museo o Tesoro y la Capilla del Cristo de la Agonía (lugar donde habitualmente se celebra la Santa Misa). También merece mucho la pena la visita guiada a la Torre.

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Vamos a iniciar el descenso hacia el Alcázar por la Calle Marqués del Arco. Antes de llegar a la Plaza de la Merced sale a la derecha la Calle de los Desamparados, en la que se ubica la Casa Museo de Antonio Machado. En la citada Plaza de la Merced está la Iglesia de San Andrés, parecida en estilo a la que pudimos ver anteriormente (la de San Martín, románica en sillería con torre posterior en estilo mudéjar hecha fundamentalmente de ladrillo).

Siguiendo la cuesta abajo (calle Daoiz) llegaremos finalmente al espléndido Alcázar de Segovia, el cual es tan antiguo o más que la propia ciudad, muchísimo antes de la Edad Media aunque su nombre provenga del árabe Al-kassar (el castillo). Si te encuentras en forma podrás subir los 159 escalones de la Torre de Juan II y si decides no hacerlo, no te preocupes, podrás disfrutar de las magníficas vistas desde el propio edificio: la villa de Zamarramala, los jardines de la  Fuencisla, la iglesia de la Vera Cruz, el Monasterio del Parral,… Aunque los magníficos artesonados mudéjares fueron objeto de una reconstrucción minuciosa en el siglo XIX tras un incendio, la visita sin duda vale la pena por su significado histórico y artístico. Los cuerpos de Artillería cuentan con un pequeño museo al ser ésta su sede tradicional.

Tras esta dosis cultural es hora de pensar en el aperitivo y en comer. Iniciamos el regreso desde al Alcázar subiendo por la Calle Velarde hasta llegar a la Plaza de San Esteban, reconocible por su bellísima Iglesia del mismo nombre. En este caso preside la plaza la magnífica y esbelta torre románica de 56m de altura que se asemejaría bastante a la de una abadía italiana. Subiendo por la Calle Valdeláguila aparecen primeros sitios para poder tapear: la Cueva de San Esteban, la Tasquina, la Nicolasa… y también buenos restaurantes para comer: el célebre José María por su cochinillo asado y su vino Pago de Carraovejas (también excelente para tapear) o el sorprendente Convento de Mínimos. Otra interesante zona de tapas que sale de la Plaza Mayor está en la Calle Santa Isabel.

Después de comer, si no has probado el postre típico local, el Ponche Segoviano (cosa que dudamos), puedes acercarte a la Plaza Mayor para disfrutarlo con un café. Y si aún te quedan fuerzas, son muchas las opciones que la ciudad te ofrece, como por ejemplo el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, una sesión teatral de marionetas en Titirimundi.

Y para cenar, puedes acercarte al Parador Nacional aunque ya no podrás hacerlo andando salvo que seas un consumado caminante). Si te quedas a dormir acuérdate que estás aun paso de la Granja de San Ildefonso y del Palacio de Riofrío, y de que también tienes varias microcervecerías y una destilería de whisky en los alrededores de la ciudad.

¡Nos vemos en Segovia!

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