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Vino y enfermedad de Alzheimer

Oler vino puede llegar a prevenir enfermedades...

Asi lo publicaron hace unos días expertos de la Clínica Cleveland en Las Vegas, EEUU

Esta semana salía la noticia de un nuevo estudio realizado por investigadores de una Clínica de Las Vegas, revelaba que el oler muchos vinos podría llegar a prevenir enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson.
El estudio se llevó a cabo con 26 personas, trece de éstas eran sumillers y las otras trece digamos no tenían un trabajo tan interesante. En diversos escáneres cerebrales se detectó que las partes del cerebro que contienen la memoria eran más densas en los cerebros de los sumillers que en el de el resto de participantes, por lo que se concluyó que estas personas tendrían un menor riesgo de contraer las enfermedades nombradas anteriormente. Aunque todo es una hipótesis, los expertos ya comienzan a dar sus opiniones. Lo que si parece razonable decir es que cualquier ejercicio que implique hacer trabajar los sentidos y la memoria hace trabajar el cerebro y sus conexiones. 

 

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La memoria lo es todo en la cata de vino

El olfato y la memoria van unidos de la mano en los sumillers ya que han de saber transportarse a la cepa, la variedad de la uva, la cosecha con solo inhalar el perfume del vino. Es por ello que los expertos piensan que los escáneres realizados a los sumillers muestran una mayor densidad en las partes de la memoria. Al final, el trabajo de un sumiller es un tema de aprendizaje y ejercitar la memoria olfativa. También otro estudio realizado recientemente, éste por el Instituto Nacional de la Edad y el Rush University Center de Chicago, mostraban que tras una investigación de casi 5 años, las personas que bebían una copa de vino al día, presentaban un diagnóstico más largo en el deterioro cognitivo de las funciones cerebrales que los que no bebían esa copa (se desarrollaba antes ese deterioro). Por lo que según estos dos estudios, podríamos deducir que oliendo mucho y bebiendo con moderación podríamos tener menos posibilidades de padecer esta terrible enfermedad, aunque nadie nos asegura que no nos vaya a pasar.

Estos estudios se vienen a unir a la enorme cantidad de literatura de investigación vinculada al vino y la salud. Desde que hace años aparecieran los datos de la famosa “paradoja francesa” se han multiplicado los estudios de diversa índole que han vinculado consumo razonable y moderado de vino con mejoras en diversos aspectos de la salud. Al igual que hay estudios que establecen estas conexiones, hay otros que tratan de desmentirlos, si bien es cierto que hay algunos temas como los vinculados a la paradoja francesa y el modo de alimentación que en él se describe en los que las opiniones a favor de sostener la hipótesis son mucho más numerosas que las contrarias.

Nos quedamos con lo mejor en este caso: si al probar un vino intentamos además memorizarlo, es posible que nos estemos haciendo un fávor... ¡mal no parece que pueda hacernos!

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