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Historia del vino en Rioja

Buque insignia de los vinos tranquilos españoles en el extranjeros, Rioja es hoy lo que es gracias a un pasado repleto de eventos vinculados al vino.

Se han encontrado en la Rioja recipientes de época romana. Estos recipientes se usaban para la fermentación de vino. Su presencia confirma la producción de vino en la Rioja desde tiempos remotos. La historia del vino está repleta de casos similares en otras regiones productoras de Europa.

Posteriormente serían los Monasterios los que tendrían un papel importante en la producción de vino. Existe un acta por el que el Rey de Navarra donaba viñedos al Monasterio de San Millán de la Cogolla.

Rioja es parte del Camino de Santiago. Los peregrinos eran ofrecidos vinos al hospedarse en los monasterios del Camino. Podemos imaginar que estos peregrinos serían los primeros en promover el nombre de Rioja en otros países.

En 1560 los productores de vino de Rioja se pusieron de acuerdo para poner una etiqueta común a sus vinos. La idea era poder garantizar la procedencia de sus vinos. Las guerras por el comercio se remontan a hace muchos siglos…

Uno de los principales problemas de Rioja para la venta de sus vinos era la lejanía a un puerto. Esto era un problema si comparamos esta realidad con la de otras zonas como el Loira o Burdeos, que dominaban parte del comercio de vino en algunos momentos de la Edad Media.

Un problema adicional en el transporte de vino era su conservación. El uso de barricas de roble se había intentado en Rioja por Manuel Esteban Quijano en 1786. El objetivo era llevar el vino a America. Se consiguió desde el punto de vista de la conservación, pero no así desde el punto de vista de la rentabilidad del intento.

En 1850 el Coronel Luciano de Murrieta conoció el Londres los vinos de Burdeos. En su bodega de Rioja usó pequeñas barricas para el transporte de vino a Cuba, lo que resultó un éxito.

Camilo Hurtado de Amézaga aprendió el el Medoc francés los métodos de vinificación. Mandó construir una bodega en Elciego, en Rioja Alavesa y mandó plantar hasta 50 hectareas de viñedo. La Filoxera llegó a Burdeos y la demanda de vino de esta zona francesa llegó a Rioja. Se contrató a un enólogo francés, Jean Pineau, que recomendó el sistema de maceración en grandes toneles de madera y su envejecimiento en toneles más pequeños de 225 litros. Se trataba del método bordelés y de su introducción en la realidad vinícola riojana.

El método no fue sin embargo seguido por muchos viticultores, pues lo consideraban caro y laborioso. Los vinos de Marqués de Riscal obtuvieron, sin embargo, un gran éxito en Concursos internacionales. Este éxito animó a otros y la carencia de vino en Burdeos hizo que llegaran inversiones de Franceses a Rioja. La región se transformó y sus vinos consolidaron una reputación que ha ido creciendo hasta nuestros días. Es esta historia de rioja y sus vinos la que aporta un interés especial para hacer enoturismo en Rioja. Pueblos medievales que respiran el vino, gentes que han pasado generaciones elaborando. Cambios, éxitos y desafíos y trabajo duro... Esa es la historia del vino en muchas otras regiones también.

 

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