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Jerez y Champagne ¿Casi primos?

El Champagne tiene una realidad comercial muy diferente a la de los vinos de Jerez. El primero ha sabido vincular el mundo del glamour con su naturaleza burbujeante. El Jerez, sin embargo, parece haber quedado un poco en el pasado, y nos podrían venir imágenes de los señores de Downton Abbey deleitándose con pequeños sorbos… imagen lejana de pasarelas de moda y Tycoons que viajen en jet privado.

Ambos vinos tienen, sin embargo, muchas cosas en común. Pretendemos en este post hablar de aquello que hace parecido a Champagne y Jerez, con ello buscamos también ayudar a descubrir para muchos unos vinos mágicos y muy especiales… muchas veces poco comprendidos. Como se suele decir del amor, en realidad no hay mucho que comprender, sólo dejarse llevar…

El turista que toma el tiempo de visitar una bodega de Jerez o San Lucar descubre en sus largos pasillos encalado y sus techos negros una clara similitud con las catedrales: son los claros y oscuros que forman los rayos de sol al entrar, unidos a los arcos que acogen casi en abrazos a las barricas lo que evocan esta sensación. Las imágenes del vino de Jerez que tenemos son las de sus bodegas. Rara vez tiene el viñedo la presencia en la mente que merece y es aquí, en el viñedo, donde podemos extraer la primera similitud entre Jerez y Champagne: suelos calizos en ambos casos, producto (por lo general) de uvas blancas que, sin embargo, no son protagonistas. El viñedo queda de lado, poco se habla del terruño e incluso se llega comentar que lo mejor es tener un vino base muy neutro (si bien hay parcelas destacadísimas en ambos casos). El proceso de elaboración y la bodega domina la realidad de ambos vinos, muy por encima del viñedo. En ambos casos estamos también ante realidades dominadas por un conjunto pequeño de grandes marcas y bodegas que producen grandes cantidades y que suelen obtener altos rendimientos de sus viñedos. Os recomendamos descubrir todo su patrimonio con una escapada a Jerez de la Frontera de uno o más días. Bares, calles, el Alacazar o sobre todos sus majestuosas bodegas. 

Para la producción de ambos vinos se debe tener un prolongado tiempo de envejecimiento sobre las lías que deja la fermentación.

Ambos vinos comparten también el que se les considere principalmente vinos de aperitivo y, sin embargo, los 2 vinos son perfectos para muchos tipos de comida (si bien ésta no es la precepción general del consumidor). Dado el crecimiento de la comida asiática en mercados occidentales, así como del poder adquisitivo de las economías asiáticas, ambos vinos buscan vincular su maridaje con estas comidas.

Los dos vinos envejecen muy bien y en ambos casos hay una gran liturgia alrededor de su elaboración: licores de expedición en el Champagne, filtrados en los vinos jerezanos, el degollado de las botellas en el Champagne, el escanciado en el Jerez.

Hasta aquí algunas similitudes. Seguro que hay muchas más, al igual que hay grandes diferencias. Las bodegas resultan, sin duda, más espectaculares en Jerez, si bien los resultados de ventas lo son en el caso de las grandes “Maisons de Champagne”.

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