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¿Qué vino con la paella?

Una primera respuesta podría ser “para gustos los colores” y que aquello que a ti te guste estará bien a la hora de experimentar con los sabores. Pero no queremos quedarnos sólo en eso. Es cierto que el tema del maridaje de comidas y vino da mucho juego y que se puede experimentar con muchas alternativas.

Además, cuando hablamos de paella podemos estar hablando de muy diferentes paellas (tanto por la variedad de ingredientes que incorpora como en la forma de elaborarla) puesto que este plato valenciano está tan presente en la cocina actual mediterránea que ha no ha dejado de sufrir modificaciones y adaptaciones.

En este post vamos a tratar de analizar los cinco tipos de paellas más típicas y su maridaje con diferentes vinos. Para ello comenzaremos por la madre de todas las paellas: la paella valenciana.

Paella valenciana: es el plato estrella que ha dado origen al resto de tipologías de paellas. Se cocina con arroz, o bien se emplea carne de pollo o bien de conejo (y a veces se adiciona también carne de cerdo, fundamentalmente magro, chorizo y/o costillas), garrofones (legumbre local), judías verdes, tomate, pimentón (dulce), aceite de oliva, sal y azafrán.

La variabilidad de ingredientes que posee una paella valenciana le permite maridar con un amplio espectro de vinos. Como a la hora de cocinar cada maestrillo tiene su librillo podemos decir que si la paella es contundente respecto al sabor podremos maridarla con un vino tinto joven y afrutado que esté fresco (ojo, no de la nevera, eso es demasiado frío). Nosotros estamos pensando en un maceración carbónica de las variedades tempranillo o mencía, por ejemplo. También los amantes de los blancos pueden localizar un blanco que resulte poderoso en boca y que haya sido fermentado en barrica, un chardonnay o en su defecto un godello o un verdejo. No podemos olvidar los blancos clásicos de estilo bordelés (de los que quedan pocos. Un ejemplo, los blancos elaborados por López Heredia en Haro). Si la paella tiene un sabor menos arrebatador, más sutil, sin duda podemos decantarnos por un buen rosado que aporte un frescor y acidez equilibrados; en Navarra son los especialistas pero atención a los rosados de Castilla-La Mancha y a los de la Comunidad Valenciana. Otra opción ideal para este caso sería un Cava o un espumoso.

Paella de marisco: es el resultado de sustituir la carne, la verdura y las legumbres por calamares, gambas, cigalas, mejillones, almejas y en ocasiones pescado.

Esta paella imperan los delicados sabores marinos por lo que requiere de vinos más frescos y ligeros que no enmascaren los sabores antes mencionados. Lógicamente estamos pensando en vinos blancos de la variedad albariño, verdejo o sauvignon blanc que no hayan sido fermentados en barrica. Hay que servirlos bien fresquitos, entre 5 y 8ºC. Otras opciones interesantes serían o un Txakolí o un Cava de calidad, idealmente de añada.

Paella mixta: resulta de mezclar los ingredientes de la paella valenciana y la de marisco (no tienen por qué estar todos los ingredientes). Probablemente se trate de la paella más presente en todos los menús del día “de los jueves”. Es también la paella de muchos menús de colegio, o la paella también más típica para los menús de playa pensados para turistas.

Por un lado lo que hemos dicho sobre vinos para la paella valenciana podría servir en este epígrafe.

Paella vegetariana: se hace con arroz, alcachofas, espárragos, aceitunas, champiñones, palmitos, habas, judías verdes, garrafones, pimiento morrón, pimiento verde, cebolla, tomate, perejil, azafrán, aceite de oliva y sal.

Este tipo de paella puede ser muy sabrosa pese a que a priori su bajo contenido en grasa y proteína pudieran indicar lo contrario. Por ello podemos estar seguros de que un rosado fresco y ligero, un vino de aguja (rosado o blanco) o incluso un buen Cava o espumoso acompañan con su bouquet de forma muy agradable y equilibrada a la paella vegetariana.

Paella negra: Se trata de una paella marinera a la que se le añade tinta de pulpo o calamar, lo que le confiere ese color, esa consistencia y ese sabor tan característicos. No es raro ver que se acompaña con un toque de all-i-oli.

Debido a esa textura sabrosa en boca y al potente sabor del all-i-oli nosotros recomendamos emplear un vino blanco de la variedad gewürztraminer o un espumoso de la variedad moscatel de la zona de Valencia o de Alicante. El toque de dulzor proporcionado por estas variedades combina magníficamente con la textura delicada y el sabor punzante de esta paella.

Es importante también tener en cuenta el contexto en que se toma la paella. En muchos casos la paella es un plato que se disfruta cerca del mar, con buen tiempo y al aíre libre. Cuando las temperaturas son altas es recomendable pensar en vinos frescos y que no tengan excesivo grado alcohólico. Ahora sólo falta decirles: ¡qué ustedes lo disfruten! Esperamos que este post os haya ayudado a la hora de elegir qué vino poner con paella. 

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