Rutas de vino de España: 5 escapadas en coche entre viñedos y bodegas
5 ideas para disfrutar de enoturismo en coche
Hay muchas formas de descubrir España, pero pocas tan sabrosas y sensoriales como hacerlo a través del vino y la gastronomía local. En un tiempo en el que las ciudades cada vez se parecen más, son las zonas rurales las que mejor ilustran el carácter de una región. Recorrer las rutas de vino de España regiones en coche es una experiencia que va mucho más allá de las catas; es adentrarse en pueblos con alma, paisajes de postal y tradiciones que se saborean sin prisas.
Todo lo anterior constituyen razones de sobra para proponerte 5 escapadas perfectas para disfrutar del enoturismo con libertad, a tu aíre y a tu ritmo. Podrás profundizar más en cada una de estas propuestas en diferentes secciones de la web. Vamos con la primera de estas propuestas, todo un clásico entre las rutas de enoturismo de nuestro país.
1. Rioja Alavesa: entre viñedos, arquitectura y tradición
La Rioja Alavesa lo tiene todo: paisajes ondulados cubiertos de viñas, pueblos con encanto como Laguardia, Labastida o Elciego, y bodegas que combinan siglos de historia con otros que nos impresionan con arquitectura de vanguardia.
Conducir por esta zona es una auténtica delicia y lo bueno es que no importa el momento del año. Cada curva te descubre una postal diferente y cada alto en el camino nos ofrece pueblos y paisajes repletos de cultura del vino. Te recomendamos tomar la N 232-a de Labastida hasta Laguardia. Un primer desvío te lleva a San Vicente de la Sonsierra, en la CCAA de la Rioja (en esta ruta se pasa de Álava a Rioja a cada pocos metros) El mirador de San Vicente ofrece unas vistas inmejorables de la comarca. Volviendo a la N232 llegarás a Ábalos, un bonito pueblo que bien merece un paseo. Desde allí, te recomendamos tomar camino a Villabuena de Álava, uno de los pueblos del mundo con más bodegas por metro cuadrado. Desde aquí la carretera te acerca a Elciego, hogar de una de las joyas arquitectónicas de España: el hotel Marqués de Riscal resulta un regalo para los sentidos. Desde Elciego una carretera preciosa nos lleva a Laguardia, que nos recibe con su estampa medieval a lo alto. Aquí tendrás oportunidad para conversar con quienes hacen del vino su vida y nos alegran tantas mesas con su cariño y dedicación.
Consejos útiles: si llegas en tren o avión, puedes recoger fácilmente un vehículo de alquiler en Logroño, la capital vecina, que dispone de una oficina de alquiler de coches perfectamente conectada con la zona vinícola. Una vez en Logroño no olvides hacer una parada en la Calle Laurel. Te recomendamos todo un clásico: los champis del Soriano. En Labastida puedes comer en mesón Alai. En San Vicente te recomendamos fijarte desde lo alto en la arquitectura brutalista de bodegas Contador, que contrasta con el paisaje de viñedos. Si gustas de la historia, en Laguardia no puedes dejar de visitar el pórtico policromado . La oficina de turismo local ofrece visitas guiadas. Cerca de Laguardia hay un importante núcleo de arte megalítico, con su mejor exponente en el dolmen la Hechicera. ¡Tendrás allí la fotografía perfecta!
Dejamos con un poco de tristeza Rioja Alavesa y nos adentramos en los Campos de Castilla. Caminante no hay Camino reza el poema de Machado, y muy pronto sus palabras cobran sentido al acercarnos a los aledaños del Rio Duero.
2. Rueda y Ribera del Duero: la esencia de Castilla
Castilla y León es afortunada: cuenta con muchas denominaciones de origen, si bien las dos más famosas son Ribera del Duero y Rueda. Su contraste es también importante: Rueda es tierra de blancos de verdejo. Ribera es el imperio de la Tinta Fina. Si bien ambas denominaciones se extienden por más de una provincia, ambas coinciden en Valladolid. Los alrededores de la capital castellana sorprenden, y son muchas las cosas que hacer cerca de Valladolid. Aquí nos centraremos en 2 de las más cercanas a Rueda y que conforman una ruta perfecta por la zona.
Al volante, puedes visitar en un mismo fin de semana bodegas de Rueda, famosas por sus blancos frescos y aromáticos, y saltar luego a la Ribera del Duero para adentrarte en el mundo de los tintos con cuerpo de Tinta Fina.
Rueda es una pequeña localidad ubicada entre 2 colosos culturales: Tordesillas y Medina del Campo. Tordesillas es localidad que debe mucho al famoso tratado; y es que en 1494 el Nuevo Mundo se dividió aquí entre Castilla y Portugal. Su precioso puente os recibirá cuando lleguéis al volante a esta localidad 100% castellana. Os recomendamos visitar las Casas del Tratado, que además de un museo del propio tratado albergan una exposición de maquetas. Pero hay mucho más: baños árabes, preciosas plazas, monasterios como el de Santa Clara donde estuvo recluida Juana I. El recorrido por Rueda se completa con Medina del Campo; localidad vinculada a su importante mercado. La Feria de Medina del Campo atraía a mercaderes de toda Europa en el Siglo XV y su importancia se refleja hoy en vestigios tan visibles como su plaza Mayor y el impresionante Castillo de la Mota.
En el lado de la Ribera del Duero, la carretera desde Valladolid se abre camino por la Milla de Oro de esta denominación de origen; un recorrido repleto de bodegas importantes, muchas ellas iconos auténticos de los vinos del mundo, como la emblemática Vega Sicilia. Peñafiel es localidad de referencia en la , con su castillo que se asoma a la región con su imponente forma de barco. Desde arriba el tiempo y la distancia cobran otro sentido. Se contempla la moderna estructura de bodegas Protos, y en días claros el precioso castillo de Curiel de Duero, una joya y el castillo más antiguo de la provincia de Valladolid. Y ya que estamos en Peñafiel te recomendamos aparcar el coche cerca de la Plaza del Coso y disfrutar de esta joya medeval. Desde una de sus esquinas tendrás preciosas vistas de la plaza misma y el castillo en el fondo. Y si te interesa el maridaje perfecto, no te pierdas los asados castellanos ni el lechazo al horno. ¡Cómo maridan los tintos con estos manjares! Algunas recomendaciones: Asados Mauro es un clásico para degustar lechazo. En Valbuena de Duero podrás disfrutar de un paseo cercano al Duero y también de la exposición permanente de las Edades del Hombre.
3. Priorat y Montsant: vinos con carácter en pleno paisaje de montaña
Nuestra tercera ruta nos lleva a un paraíso para los amantes del paisaje agrícola. En Priorat; olivos y vides se entrecruzan en tierras repletas de terrazas y bancales. Las carreteras T-740 y TR7401 nos ofrecen una de las mejores experiencias para conducir en tierra de vinos. La explosión de colores en otoño es única, pero hay personas que prefieren la visita cuando el valle es verde, y otras cuando las viñas exhiben sus corpulentos cuerpos ajados por años de viento y podas, durante el invierno.
Los vinos de Priorat son un puro reflejo de este paisaje. Viticultores, bodegueros y enólogos han hecho el esfuerzo titánico de elaborar en tierras difíciles, casi heroicas, y han conseguido introducir el paisaje en cada botella, para deleite de los amantes del vino. Nos encontramos así con verdaderas joyas para los amantes del vino; vinos rotundos y con personalidad. Las terrazas de pizarra del Priorat, conocidas como “llicorella”, dan lugar a tintos intensos, minerales, inconfundibles.
Nuestra tercera ruta nos lleva a un paraíso para los amantes del paisaje agrícola. En Priorat; olivos y vides se entrecruzan en tierras repletas de terrazas y bancales. Las carreteras T-740 y TR7401 nos ofrecen una de las mejores experiencias para conducir en tierra de vinos. La explosión de colores en otoño es única, pero hay personas que prefieren la visita cuando el valle es verde, y otras cuando las viñas exhiben sus corpulentos cuerpos ajados por años de viento y podas, durante el invierno.
Los vinos de Priorat son un puro reflejo de este paisaje. Viticultores, bodegueros y enólogos han hecho el esfuerzo titánico de elaborar en tierras difíciles, casi heroicas, y han conseguido introducir el paisaje en cada botella, para deleite de los amantes del vino. Nos encontramos así con verdaderas joyas para los amantes del vino; vinos rotundos y con personalidad. Las terrazas de pizarra del Priorat, conocidas como “llicorella”, dan lugar a tintos intensos, minerales, inconfundibles.
No olvides el Montsant, pero tampoco Escaladei
Recomendaciones: Los pueblos de Gratallops, Porrera o Siurana son perfectos para perderse y dejarse llevar. No os dejéis de asomar por el mirador de Siruana para vistas increíbles. En Falset podréis encontrar tiendas de vino que comercializan muchas de las referencias de la región, no sólo de vino, sino también de aceite. En la ruta no podéis dejar de parar en Escala Dei y así aprenderéis igualmente de la historia de cómo los monjes cartujanos dieron forma a la región antes de la desamortización.
Muy cerca está la DO Montsant, menos conocida, pero igual de interesante. De hecho, hay viñedos que se entremezclan entre Montsant y Priorat y son mucho los vinos de Montsant que ofrecen una relación calidad -precio inmejorables.
Moverte en coche es esencial en Priorat, ya sea conduciendo y mediante un tour privado. Podrás conectar con las pequeñas bodegas familiares y llegar a miradores como el de la ermita de la Consolació, donde el vino se saborea también con los ojos.
4. Jerez y el Marco de Jerez: historia líquida en cada copa
Nos movemos al Sur y dejamos las formas increíbles del Priorat para cambiarlas por auténticas catedrales del vino. Si en Priorat el protagonismo está en el viñedo y el paisaje, en el Marco de Jerez destacan sus bodegas; auténticas joyas arquitectónicas que protegen uno de los métodos de elaboración más fascinantes del mundo. Una vez allí no puedes dejar de hacer una visita a una de las bodegas de Jerez.
Pisar Jerez de la Frontera es sumergirse en siglos de cultura vinícola. Sus bodegas son historia viva del comercio del vino, y el carácter de sus generosos —fino, amontillado, oloroso— te acompaña desde la primera visita. Ok puedes encontrar
La ruta en coche permite explorar también Sanlúcar de Barrameda y El Puerto de Santa María, completando así el triángulo del Jerez. En cualquiera de estos enclaves puedes combinar visitas a bodegas con paseos por marismas, tapeo frente al mar o atardeceres con manzanilla. En San Lucar te recomendamos asomarte por bodegas Barbadillo, hogar del museo de la manzanilla, un vino que nos trae recuerdos salinos del mar en cada degustación. En el Puerto un nombre resalta entre el resto y durante la visita a bodegas Osborne podréis entender el papel tan importante que estos vinos, con sus exportaciones a los puertos de Rotterdam en Holanda y Portsmouth en Inglaterra, jugaron para la economía local. En pocas bodegas se ve tan claro el poderío económico de estas bodegas como en Gonzalez-Byass en Jerez de la Frontera. La visita a bodegas Tio Pepe por sus diferentes bodegas y espacios es testigo de mucho más que la elaboración de un producto. Cuna del Flamenco, hogar de la Escuela de Caballos Andaluces; Jerez es una representación a pequeña escala de la esencia de Andalucía.
Buena parte de las bodegas del Marco aún conservan visitas tradicionales, sin prisas y con historias contadas por generaciones de enólogos que ponen en relieve lo mucho y bueno que se lleva haciendo en estas tierras desde tiempo inmemoriales. A Jerez de la Frontera se llega fácilmente en tren desde Sevilla, pero es más recomendable ir en coche para poder así disfrutar de paradas en San Lucar y el Puerto
5. Ribeira Sacra: vino entre cañones y monasterios
Hemos dejado para el final de este artículo una auténtica joya. Una ruta de tal belleza que deja un recuerdo imborrable para quien la visita. Y es que Galicia suele sorprender, y mucho, a los amantes del buen vino y esto ocurre, de forma especial, con una ruta distinta, silenciosa, vertical: la Ribera Sacra.
En la Ribeira Sacra, los viñedos crecen en terrazas imposibles, colgados sobre los cañones del Sil y del Miño. Aquí se cultiva el vino heroico, el que se trabaja a mano, sin máquinas, con el cuerpo colgado casi de las laderas para realizar todos los cuidados de la vid. Asistir a la vendimia es una espectáculo único.
Como ocurre con muchas cosas hermosas, no son de fácil acceso. Al estimar los tiempos de tu ruta ten en cuenta que aquí los recorridos son curvos, las carreteras estrechas y los tiempos los marca el paisaje. Recorrer la Ribera Sacra en coche te da acceso a miradores como el de Vilouxe o el los Balcones de Madrid en Parada de Sil, y a bodegas pequeñas que producen mencías con alma.
El mejor modo de llegar hasta Ribera Sacra es sin duda combinando con una parada en Santiago de Compostela, la capital gallega Patrimonio Unesco, fin del Camino y localidad donde disfrutar de buen marisco (os recomendamos una parada en su precioso mercado) y vinos blancos. Puedes recoger tu vehículo en Santiago de Compostela, perfectamente conectada con la región y con opciones competitivas de alquiler de coche en Santiago de Compostela.
Recuerda. Si bebes... y algunos consejos más
Si, como tantos otros, estás pensando en organizar una escapada o unas vacaciones más extensas recorriendo en coche alguna de las regiones vinícolas españolas, no está de más que tengas a mano algunos consejos de expertos en estas lides:
- Reserva con antelación: las visitas guiadas y catas suelen tener plazas limitadas, sobre todo en tiempos de vendimia.
- Apuesta por lo local: compra directamente en bodega, prueba los quesos de la zona, duerme en casas rurales u hoteles familiares para sacar todo el jugo a la región; todo suma a una experiencia más auténtica.
- Aventúrate a lo desconocido: en muchas ocasiones un camino pequeño, una calle estrecha, nos llevan a descubrir un lugar increíble. Deja siempre un poco de tiempo entre tus citas para poder explorar sin prisa y a tu aire.
- Investiga bien los lugares para aparcar. Muchos pueblos de estas zonas restringen el acceso a vehículos para preservar sus zonas históricas. Te recomendamos tener claro dónde aparcar antes de llegar a las localidades más turísticas a fin de evitar perder tiempo.
- Cata con cabeza: todas las bodegas tendrán a tu disposición un vaso escupidera para evitar que tengas que tragar el vino, y en muchas otras ofrecen degustaciones sin alcohol para conductores, y cada vez más opciones de alojamiento para que no tengas que preocuparte de cuánto bebes. En cualquier caso, siempre es mejor que una persona del grupo no beba, comprar una botella en bodega y ¡abrirla esa misma noche para la cena!
Explorar España en coche es abrir la puerta a rincones que el turismo rápido no puede llegar nunca. Y si ese viaje pasa entre viñas, barricas y conversaciones en bodegas familiares, mejor aún. Esperamos que tengas ya tu ruta favorita en mente.
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