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copas cata de vino

Criterios para elegir un Curso de Cata (de vino)

Catar un vino consiste en un análisis trifásico de las propiedades organolépticas de un vino.

¿Os ha convencido esta frase? ¿tal vez os ha asustado? Esas era nuestra idea. Rebobinamos un momento y respiremos profundo. Nadie ha nacido sabiendo de vino y poca gente aprende bien de algo si se siente intimidado.

La idea es justamente la contraria, así que si os sentís intimidados con el vino y su cultura, relajaros primero y nada de complejos, que la idea es disfrutar, y mucho, con todo lo que el vino nos puede ofrecer. Eso sí, las cosas se pueden explicar de modo ameno pero el criterio es igualmente necesario.

Lo cierto es que si hay 3 fases en la cata del vino. Catar no es nada más que probar algo abriendo mucho más los sentidos que normalmente. Al buscar un curso de vino tenemos que pensar en nuestros objetivos. Si buscamos iniciarnos un objetivo esencial será aprender sin que la formalidad del curso nos haga perder el gusto al aprendizaje.

Estamos acostumbrados a mirar todo, especialmente las pantallas. No se nos escapan detalles de botones en los que hacer click! Y sin embargo nos intimida catar un vino… Pensemos lo desafiante e intimidante que puede ser enfrentarse a la pantalla de un ordenador para una persona mayor por ejemplo.

En la primera de esas fases de la cata vamos a agudizar la vista. Estamos en fase visual, en la que se describen factores tales como el color (tanto en el centro como en el ribete o los bordes de la copa), la limpidez y la brillantez, la capa (si deja ver cosas que hay debajo)  y la viscosidad del vino.

En la segunda fase, la olfativa buscamos aromas. Hay muchas parodias sobre el mundo del vino que nos muestran a un supuesto experto gesticulando mientras se acerca la copa a la nariz de forma extraña.

Lo cierto es que normalmente no entramos a este sentido tan importante que es el olfato. Se trata sin embargo del sentido que más nos puede evocar un momento, una situación de nuestras vidas. Buenos conocedores de esta realidad, los fabricantes de perfume exprimen al máximo en sus anuncios momentos e instantáneas de un romance para vincularlo a sus fragancias.

Hay gente que dice “Todos los vinos me huelen igual” Lo hemos oído muchas veces. Antes de decir que no, que eso no es así, nos tenemos que plantear que es muy probable que quien lo diga ha olido sistemáticamente el mismo tipo de vino una y otra vez. Si es así, aunque las marcas sean diferentes, es muy posible que “todos los vinos le huelan igual”.

Pero hay otra dimensión y es la falta de entrenamiento. Recuerdo hace años en un bar señores rusos a los que pusieron 2 platos de jamón. Uno era serrano y muy salado y reseco, el otro ibérico y con un brillo… ya sabéis, os podéis hacer la imagen. Estos señores los tomaron ambos sin pena ni gloria. No podían diferenciar matiz alguno. No estaban acostumbrados a tomar el producto.

Al hacer un curso de cata debemos pensar en que nos estamos entrenando y familiarizando con un producto para valorarlo mejor y poder disfrutar mucho más de él.

Por último llegamos a la fase gustativa en la que el vino se mueve por toda la boca en una pequeña cantidad detectando y describiendo las sensaciones que ha ido causando el mismo durante su desplazamiento y su posterior ingesta.

Además del placer de catar vinos por las sensaciones que nos causan, está el placer descriptivo de la cata, permitiéndonos presentar a otras personas nuestras sensaciones de una forma ordenada y entendible al contar con un protocolo y un vocabulario propios. Hay muchas parodias sobre esto también. Para reducir la tensión que provoca describir un vino es bueno pensar en cómo describiríamos una hoja, o un árbol, o un paisaje a una persona ciega. Normalmente adjetivamos poco en nuestra vida diaria.  Esto explica en parte que nos parezcan tan extrañas las descripciones de una cata.

Si te atrae este mundo y quieres hacer un curso de cata, o si bien ya estás metido en este atractivo “barrizal” te habrás preguntado sobre cómo evolucionar y habrás visto que la mejor forma es sin duda realizar un curso de cata (o varios). Al enfrentarnos a esta elección veremos varías tipologías de cursos y conviene tener claro de qué estamos hablando:

- Curso de iniciación a la cata de vino de contenido general. Un ejemplo es el curso de iniciación a la cata en Madrid que podrás encontrar en nuestra web

- Curso de iniciación a la cata de un tipo de vino determinado (tranquilo, espumoso, generoso). Este tipo de curso se denomina Monográfico.

- Curso de iniciación a la cata de vino de una región o país determinado. Este tipo de curso se denomina Monográfico.

- Curso de cata avanzado de contenido general.

- Curso de cata avanzado de un tipo de vino (tranquilo, espumoso, generoso) Este tipo de curso se denomina Monográfico.

- Curso de cata avanzado de una región o país determinado. Este tipo de curso se denomina Monográfico.


Otras tipologías que van mucho más allá del mundo de la cata:

 

- Curso de maridaje y/o de Armonías.

- Curso de sumillería.

- Curso para ser Master of Wine.

Además, por raro que parezca, los cursos pueden ser presenciales, semipresenciales y on line. Evidentemente el nivel de involucración y aprendizaje es más intenso en un curso presencial, pero como todo en la vida, el tiempo y el dinero disponibles marcan la diferencia a la hora de emprender cualquier actividad.

Recuerda que no hace falta de un curso para progresar. Si abres una botella en casa o en un restaurante puedes prestar atención a muchas cosas. Lo mismo ocurre al ir a comprar vino a una tienda. Recuerda también que hay actividades de cena o talleres que ayudan en este sentido. Este es el caso de las cenas con maridaje en Madrid que puedes encontrar en nuestra web. . 

Si no has hecho nunca un curso de cata anteriormente, por muchos vinos que hayas probado en casa o en restaurantes con tu familia o amigos, te recomendamos que empieces la casa por los cimientos y escojas un curso de iniciación a la cata. Te puede dar una perspectiva que te hace apreciar el producto mucho más.

A continuación, teniendo ya claro el tiempo y el presupuesto que puedes dedicar a esta materia y si se ajusta más a tu nivel y a tu necesidad el hacer un curso de iniciación a la cata (de carácter general o monográfico) o uno de nivel avanzado (de carácter general o monográfico), llegaría el momento de cribar entre los diferentes cursos que cumplan nuestros parámetros en función de sus contenidos, de su ubicación y de su horario (estos dos últimos rigen tanto si el curso va a ser presencial como semipresencial).

El tema de los contenidos será crucial, y no nos referimos sólo a las materias que se imparten durante el desarrollo del curso, lo cual es no cosa baladí, sino también a la reputación del centro y de su profesorado, comprobando las opiniones de los alumnos que lo han cursado anteriormente (hoy en día todo está en internet)  y comparando la cantidad y sobre todo, la calidad de los vinos que se van a catar durante el curso. No os dé ninguna vergüenza preguntar sobre esto último: seguramente todos entendemos que no es lo mismo realizar un curso de conducción deportiva al volante de un utilitario o con un superdeportivo. En el mundo del vino quizás esto no sea tan radical pero no sería ninguna tontería verificar o incluso solicitar que los vinos a catar estén calificados con un mínimo de 88 puntos en las principales guías de cata. La cata es un placer ; puede ocurrir que durante el curso un vino no te agrade o no se ajuste a tu estilo, pero como mínimo debe ser un vino bien elaborado y no figurar en un segmento bajo de calidad de los diseñados para abastecer al sector del gran consumo de la distribución minorista. Un vino de calidad no tiene que ser caro. De hecho éste no es el caso en España donde tenemos la suerte de contar con infinidad de vinos a buen precio. Dicho lo anterior, es posible que la inclusión de algunos de esos vinos que no merecen especialmente la pena sí pueda ser interesante para servir de contrapunto o comparación con otros vinos.

Dos conceptos de cata que el curso deberá incluir serían la cata horizontal y la cata vertical. Mediante la primera compararemos como una misma añada ha afectado a diferentes marcas (de un mismo elaborador o de distintos). En la cata vertical compararemos visual, olfativa y gustativamente como distintas añadas han afectado a la evolución de una misma marca comercial.

Otra cuestión a tener muy en cuenta será la de la calidad de los servicios del Centro; necesitamos que los olores de los materiales que incorpora la sala sean neutros; una temperatura agradable pero no por encima de 21ºC; en un entorno aislado de ruidos y vibraciones; y muy buena iluminación, tanto en intensidad como en blancura –si la luz tiene color puede afectar a nuestra percepción sobre los colores de los vinos-. Cada puesto de cata debe contar con escupidera, agua y luz propias.

Por último también estarían los detalles que la Escuela o Academia pongan a tu disposición por hacer el curso, por ejemplo una membresía con descuentos en experiencias de enoturismo y en la compra de vinos durante la realización del curso.

El tema de los cursos de maridaje es también muy atractivo, aunque se va fuara de los objetivos de este post. La combinación de olores y sabores (tanto por armonía como por contraste) que un vino y un alimento pueden llegar a producir en nosotros es desde hace mucho materia de estudio. Tiene una gran parte de reto y habitualmente  lleva a combinar esfuerzos a los mejores sumilleres y chefs para causar una grata impresión en sus comensales.

Queremos terminar volviendo un poco a las fases de la cata. Nos habíamos detenido en la fase visual y comentado muy brevemente sobre la fase olfativa. Volvamos a ella..

Se establecen por vía nasal y/o retronasal los aromas y su intensidad –tanto de los defectuosos (si los hubiere) como de los que no– bien sean del tipo primario –de la uva y su terruño–, secundario –de la fermentación o fermentaciones– y terciario (si los hubiere) –propios del envejecimiento en barrica–; mediante la asociación de dichos aromas a aquellos que afloren en la mente del catador y que por lo tanto dependen de su facilidad para registrar aromas y reconocerlos en el momento de la cata.

Por último estaría la fase gustativa en la que el vino se mueve por toda la boca en una pequeña cantidad detectando y describiendo las sensaciones que ha ido causando el mismo durante su desplazamiento y su posterior ingesta. Estará la astringencia propia del tanino y que se detecta en las encías, el dulzor en la punta de la lengua, la acidez en los laterales y en la base de la lengua, el salado (no muy habitual en vinos) se detecta en los bordes linguales y finalmente estaría el amargor, el cual aparece en la parte posterior de la lengua, siendo habitualmente el más persistente de los sabores, salvo que estemos catando un vino dulce.

Estará la astringencia propia del tanino y que se detecta en las encías, el dulzor en la punta de la lengua, la acidez en los laterales y en la base de la lengua, el salado (no muy habitual en vinos) se detecta en los bordes linguales y finalmente estaría el amargor, el cual aparece en la parte posterior de la lengua, siendo habitualmente el más persistente de los sabores, salvo que estemos catando un vino dulce.

Una buena opción para hacver que alguien empiece es regalar un curso de cata con fecha abierta. Esto puede ser una idea especialmente buena si el curso es para dos y ¡puedes ser tú el acompañante!

 

Esperamos que te hayamos acercado un poco al mundo de la cata de vinos y a cómo hacer para elegir un buen curso.   

 

¡SALUD!

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